Con esa frase, la concejal de Juntos por el Cambio Soledad Martínez se excusó con sus compañeros de bloque y se abstuvo de acompañarlos en la postura de negarse a que se investiguen las irregularidades en el otorgamiento de las becas a estudiantes.
La más joven de los ediles oficialistas ingresó como suplente al Cuerpo ante el pedido de licencia de la Dra. Romina Matkovich y este martes “se animó” a votar distinto que su bloque, junto con Gustavo Picoy.
Martínez es docente y eso no es un dato menor. En esta sesión extraordinaria se trataba la educación como único punto, con el tema del controvertido otorgamiento de becas a estudiantes terciarios y secundarios que cursan fuera de Arrecifes.
Soledad no habló en el transcurso del largo debate, pero se la observó escuchando muy atentamente. Y algunos de sus gestos hacían presumir que no compartía todo lo que decían sus compañeros de bloque.
Llegó el momento de la votación y las opciones eran: aprobar que se investigue lo que pasó en el otorgamiento de las becas -lo que propuso el Frente de Todos- o negarse a la conformación de la Comisión Investigadora -la postura de Cambiemos-.
Es raro que el oficialismo no vote encolumnado íntegramente en lo que decide su partido (gabinete municipal y líderes del bloque). Pero esta vez Soledad Martínez “desobedeció”. Y no lo hizo en contra de su bloque pero sí se abstuvo.
Al finalizar la sesión, se excusó con sus compañeros: “Disculpen, pero no puedo”. Y se refería a negarse a la investigación del legítimo otorgamiento de las becas. Le salió de adentro su espíritu educador.
Luego le comentó a concejales del oficialismo: “No sé por qué no les quieren entregar los expedientes. Yo estoy dispuesta a colaborar para que esto se esclarezca y sea justo. Cuenten conmigo para eso”.
Una concejal que en el reducido mundillo político se tomaba como “secundaria”, terminó convirtiéndose en gran protagonista de la sesión por el BecaGate.









