Lo que comenzó como una salida distendida tras una jornada laboral terminó en el episodio más comentado del mes en la localidad bonaerense de Ayacucho.
Tres efectivos de la Policía Comunal -dos mujeres y un hombre, todos compañeros de trabajo- decidieron compartir unas cervezas luego del turno laboral. Con el correr de las horas y de la birra, y el clima cada vez más relajado, tomaron una decisión consensuada: continuar el encuentro en un hotel cercano.
Según relataron empleados del lugar, los ruidos iniciales no llamaron la atención. Sin embargo, minutos después el ambiente cambió drásticamente. Los sonidos festivos dieron paso a gritos, discusiones y una violenta pelea, motivada -según trascendió- por celos.
El conflicto escaló rápidamente: se escucharon botellas romperse y el personal del hotel debió solicitar intervención policial. Cuando llegaron los móviles al lugar, se encontraron con una situación insólita: los protagonistas del escándalo eran sus propios compañeros.
Hubo corridas por los pasillos y una de las mujeres intentó escapar del telo, pero había más: la aparición de un giro inesperado en la ya tumultuosa historia.
La mujer que corría queriendo escapar del lugar resultó ser la esposa de uno de los policías que había acudido al operativo. Tras unos segundos de shock, el marido actuó conforme al protocolo y procedió a detenerla por alterar el orden público.
De acuerdo a las versiones recogidas más tarde, la mujer infiel habría iniciado la pelea dentro de la habitación al reclamarle a su compañero que “no repartía el cariño de manera equitativa” entre ella y la otra chica. Se sintió desplazada mientras los otros la pasaban bien, pobre…
Un final digno de novela: un matrimonio destruido, sanciones internas en evaluación y una historia que promete quedar grabada en la memoria de la comisaría de la localidad del sureste de la provincia de Buenos Aires.








