La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) puso en marcha una profunda reforma del sistema de radares en las rutas nacionales. A partir de la entrada en vigencia de la Disposición 91/2026, las provincias y municipios ya no podrán instalar ni mantener cinemómetros únicamente por decisión propia: deberán demostrar, con estudios técnicos y estadísticas de siniestralidad, que cada radar responde a una necesidad real de prevención de accidentes.
La medida busca unificar criterios en todo el país y terminar con las críticas sobre la utilización de radares con fines meramente recaudatorios.
La reforma ya está vigente
Las nuevas reglas comenzaron a regir desde su publicación en el Boletín Oficial de la Nación. Desde ese momento, toda nueva solicitud para instalar radares sobre rutas nacionales debe estar respaldada por un informe técnico que incluya estadísticas de accidentes, análisis de riesgo vial, evaluación de la infraestructura, ubicación exacta del equipo, correcta señalización y la autorización correspondiente de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Al mismo tiempo, la normativa inició un proceso de revisión de todos los radares que ya funcionan sobre rutas nacionales.
¿Qué pasará con los radares que ya están instalados?
La reforma no implica que todos los radares dejen de funcionar automáticamente. Los equipos que cuenten con autorización vigente, estén correctamente homologados y cumplan con todos los requisitos técnicos podrán seguir operando normalmente.
En cambio, aquellos instalados sin autorización nacional, que no puedan justificar técnicamente su ubicación o incumplan las nuevas exigencias podrían perder la habilitación y dejar de emitir fotomultas hasta regularizar su situación.
Como parte de este proceso, la ANSV relevó más de 40.000 kilómetros de rutas nacionales y comenzó a depurar el sistema.
Si un radar pierde la autorización nacional, dejará de emitir fotomultas válidas hasta regularizar su situación, lo que también podría afectar la recaudación de las provincias y de los municipios involucrados.
Solo funcionarán en puntos con riesgo comprobado
La ANSV aclaró que el nuevo sistema busca que los radares se instalen exclusivamente en lugares donde exista una justificación técnica basada en la seguridad vial.
Cada nuevo cinemómetro deberá demostrar que el tramo presenta un índice significativo de siniestralidad o condiciones de riesgo que hagan necesario controlar la velocidad.
Los equipos instalados en rutas provinciales o dentro de zonas urbanas seguirán dependiendo de las autoridades provinciales o municipales y no forman parte del registro nacional administrado por la ANSV.
Con esta reforma, el Gobierno nacional inicia una revisión integral del sistema de fotomultas sobre rutas nacionales, con el objetivo de que los controles respondan a criterios de prevención de accidentes y no exclusivamente a fines recaudatorios.






