Sergio Preve, propietario de Compumaster PC, el comercio allanado el último viernes en un operativo antinarcotráfico, que incluyó otros dos allanamientos simultáneos en dos domicilios, habló esta mañana en radio Zero (100.3), contando la difícil experiencia que te tocó atravesar cuando él no tenía nada que ver con lo que se investigaba.
“Eran entre las 19:30 y 20 del viernes cuando yo estaba trabajando en el negocio, como un día más, y de repente irrumpió gente con armas al grito de ‘todos al piso’, incluido un amigo que me está ayudando con el trabajo, un cliente al que estaba atendiendo y también se encontraba mi hijo de 5 años con la computadora. En ese momento pensé que me estaban robando, no entendía nada; no conocía a nadie porque eran todos policías de afuera, no podía entender qué estaba pasando. Lo único que repetía era ‘mi hijo, mi hijo’.
Por suerte mi mamá andaba por afuera del negocio, vio lo que ocurría, la dejaron pasar y permitieron que se lleve a mi nene, en un gesto que tengo que agradecer porque en este tipo de procedimientos no dejan entrar ni salir a nadie.
Nos esposaron a mí y a mi cliente, que también debió quedarse hasta las 2 de la mañana, en que terminaron de revisar todo.
Con el paso del tiempo, hablando con los policías, pasé de la bronca y la indignación a comprender que estaban haciendo su trabajo. No voy a decir que la pasé bien, pero debo decir que me trataron correctamente y que no me rompieron ni se llevaron absolutamente nada. Tengo mil cosas en el comercio, abrieron cajita por cajita, revisaron todos los rincones, estuvieron hasta las 2 de la mañana. A mí me llevó todo el sábado y todo el domingo ordenar el lío que quedó, pero estaba todo y en condiciones. Esto lo aclaro por la gente que habla de más sobre la policía. En mi caso, tengo que decir que no hay nada que objetarle al trabajo de los policías que vinieron”, reconoció el comerciante en una actitud destacable.
También relató lo que le tocó vivir después: “Siempre esposado (a todos lados me llevaron esposado), me trasladaron al Hospital para que me revisen y constarar que no me habían golpeado ni nada y luego a la Comisaría. Pasé toda la noche detenido y el sábado a la mañana me llevaron a San Nicolás. Allí me tocó estar en un calabozo con otras tres personas que sí habían cometido delitos y tuve miedo de lo que podía llegar a pasar, pero por suerte no pasó nada. Más tarde declaré y el fiscal y el juez entendieron que yo no tenía nada que ver con el hecho y recuperé la libertad. Mientras tanto, estuve todo el tiempo incomunicado, mi familia no sabía dónde estaba ni qué me había pasado; es una situación que no se la deseo a nadie”.
Sergio Preve aclaró que, si bien los allanamientos dieron positivo en los otros dos domicilios, en su negocio dieron negativo. Y también en su auto. “Por supuesto, en mi negocio no encontraron nada porque no tengo nada, nunca tuve ni drogas ni nada raro. En mi vida, nunca compré ni un atado de cigarrillos Marlboro. También me requisaron el auto, que estaba en el taller de Noguera, y obviamente que no había nada. Siempre me dediqué a laburar, desde bien temprano hasta tarde a la noche; por suerte tengo mucho trabajo, me va bien y vivo de eso, no de nada raro. La Policía me hizo entender que ellos no saben quién soy ni con qué se iban a encontrar; venían con una orden de allanamiento y por eso actuaron como actuaron; es tu trabajo”.
“Yo me vi involucrado en el hecho por una persona que tenía cerca, a quien me acerqué cuando alquilé este nuevo local y a veces le daba trabajo. Yo tenía relación con él, y como lo estaban investigando, caí en la volteada porque hay imágenes y videos de él en mi auto y en mi negocio. Es complicado saber que a uno lo estaban vigilando, siguiendo, escuchando mis conversaciones por teléfono, pese a que me pueden escuchar lo que quieran porque no van a oír nada raro. Pero es feo que se metan en tu intimidad”, reflexionó.
Y muy dolorido, contó una situación muy difícil que le está tocando atravesar: “Esto fue feo, muy feo. Pero mi verdadera preocupación pasa por un problema de salud muy serio que me está tocando vivir en mi familia y que es lo que realmente me duele, porque no depende de mí y está en manos de Dios. Yo soy el jefe de familia de mi mujer y mis tres hijos, y velo por ellos. Y no poder superar esta situación me hace mucho daño. Pero la vamos a seguir peleando, como peleo todos los días de mi vida. Lo otro ya está, fue un momento terrible pero ya pasó, hay que mirar para adelante”.
Por último, agradeció “a mis amigos y a mi familia que siempre están, a clientes y conocidos que también se preocuparon. Y hasta a la Policía, que me trató muy correctamente y que tuvo la humanidad de dejar que mi mamá se lleve a mi hijo del lugar”.









