La Municipalidad de Arrecifes ha hecho oídos sordos a los pedidos del Concejo Deliberante y de la misma sociedad respecto del estado del río para que la gente se pueda bañar. Los indicios de contaminación de sus aguas son muchos: desde lavaderos de jeans que arrojan sus líquidos, plantas depuradoras que no funcionan o cloacas que van directo al río. Y esta vez sin hablar de los agroquímicos porque la falta de lluvias impidió que se laven los campos.
Los peces muertos también son moneda corriente flotando en las aguas del río Arrecifes. Sin embargo, la Municipalidad inauguró la temporada balnearia sin ningún tipo de reparos, poniendo en riesgo la salud de los arrecifeños y visitantes ante la contaminación.
Más allá del desdén y la irresponsabilidad de esta gestión del intendente Javier Olaeta, que en un momento parecía seria, responsable y honesta, sigue demostrando en muchas áreas que nada le importa.
El río en la zona del Balneario muestra un estado lamentable, casi asqueroso y arrojado al abandono. Mugre de todo tipo, barro, algas; la pileta de losa que hace de fondo en ese sector, rota; hierros sueltos que pueden lastimar a alguien.
El vecino Marcos Casella, conocido por su amor por el río e incansable trabajador desinteresado en todo lo que tenga que ver con la zona ribereña, puso en evidencia la situación con una publicación en su Facebook.
Sebastián Sales, otro reconocido especialista en el rubro náutico, hizo lo propio.
Sin embargo, como ocurre con el Hospital Municipal, la corrupción, el trabajo, las viviendas, las obras y muchas cosas más, la Municipalidad mira para otro lado con su política de “dar espectáculos, subsidios, terrenos, materiales gratis para la gente; total después nos votan igual”.
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