Mikele Amondarain no es una científica más. Es una chica de Coronel Pringles que perdió a su papá después de 14 años de lucha contra el cáncer y transformó ese dolor en una idea revolucionaria. Sentada frente a Mario Pergolini en “Otro día perdido”, mostró un “parche” que creó y que parece salido de una película de ciencia ficción, y contó la historia que hay detrás.
La historia de Mikele empezó mucho antes de los laboratorios. “Tuve a mi papá enfermo durante 14 años”, contó. “Lo acompañamos en internaciones, operaciones… al ser tantas veces operado, sus heridas ya no cerraban porque la piel se va debilitando y pierde la regeneración”. Ahí nació la semilla de lo que sería su proyecto de vida.
Esta joven de 33 años, de ascendencia vasca, no se quedó en el recuerdo. Terminó el secundario en una escuela técnica de Pringles, estudió Genética en la UNNOBA de Pergamino y después se doctoró en el Instituto Fleni con el CONICET. “Ahí empecé con este proyecto junto a mi director de tesis, Charly, que ahora es mi socio”, recordó. Fue en ese lugar donde nació la famosa “curita”.
El parchecito que regenera la piel y hasta el cabello
Lo que mostró en el programa es una impresión 3D de un parche con exosomas, “el componente mágico para medicina regenerativa”. Según explicó, “reduce a la mitad el tiempo de cerrado” de una herida, regenera con calidad increíble y hasta vuelve a crecer el cabello. Pensado para heridas complejas: úlceras, quemaduras, escaras… y ahora también para chicos con piel de cristal.
El parche todavía no está a la venta. Están terminando los ensayos preclínicos en animales y falta pasar a humanos. Pero Mikele tiene claro su deseo: desarrollarlo acá. “Aceptando el apoyo y la financiación de afuera”, aclara.
Tras la entrevista con Pergolini, la brillante científica emprendió viaje a Estados Unidos, más precisamente a Silicon Valley, donde le ofrecieron financiar el desarrollo final y posterior producción de su creación médica inédita en el mundo.
Sillicon Valley es una región geográfica situada en el norte de California, en la zona sur del Área de la Bahía de San Francisco, que funciona como el centro global más importante de alta tecnología e innovación.
“Necesitamos ese financiamiento, pero yo soy muy argentina y me encantaría que pueda desarrollarse en nuestro país”, cerró la admirable Mikele, quien probablemente quede en la historia de la ciencia médica argentina por su descubrimiento, como el Dr. René Favaloro, Bernardo Houssay y César Milstein, nada menos.








