Entre otras cosas, el fútbol es lindo porque es uno de los pocos deportes en el que cualquiera puede ganarle a cualquiera dentro de la misma categoría. Eso se observa desde la primera división del profesionalismo hasta las ligas locales, como en el caso de la de Arrecifes.
Este Torneo Clausura es una clara muestra de cómo en menos de un mes las cosas pueden cambiar drásticamente. Y el partido entre Palermo y Huracán, pendiente de la tercera fecha, jugado anoche en el Estadio Municipal, lo confirma.
Repasando rápidamente, tras las dos primeras fechas de los seis encuentros que cada equipo debe disputar en esta corta Etapa Regular, ya Palermo estaba preocupado por la posibilidad de no poder clasificarse a los playoffs si no sumaba de a tres en su próximo compromiso. Aún sin merecerlo, había perdido 3-2 ante Villa Sanguinetti y 1-0 con Almirante Brown, quedando último y sin puntos.
Huracán, por el contrario, tuvo un gran arranque de campeonato: tras quedar libre en la primera jornada, enhebró dos triunfos consecutivos: 2-1 a Obras Sanitarias y por el mismo resultado sobre Deportivo Millonario, sumando seis puntos sobre seis.
A partir de allí, el vuelco que tuvieron estos dos históricos equipos arrecifeños fue notable. Y hasta sorprendente. El Cervecero se recuperó venciendo 2-1 a Obras y goleando 5-2 a Millonario. Por el contrario, el hasta entonces invicto Globo sufrió una dura goleada 4-1 con Villa Sanguinetti.
En la noche de este miércoles, Palermo y Huracán se encontraron en lo que se presumía sería un partido parejo. Por eso, ninguno de los dos esperaba lo que sucedió.
El 6-0 con el que el conjunto dirigido por Maxi López aplastó al de Alfredo Gabilondo, sacudió todo. Dejo a Palermo a un punto de los líderes y hasta con chances de ganar la Etapa Regular (pese a que queda libre en la última fecha) y hundió al Globo en una profunda preocupación, más allá de ya estar clasificado a los playoffs.
La situación de la que hablamos al inicio de esta nota cambió drásticamente: el envión del Cervecero lo llena de confianza y los 10 goles recibidos por Huracán en los últimos dos encuentros lo sumieron en un gran desconcierto y desánimo.
El entrenador Gabilondo habló con el medio Arrecifes Más al finalizar el encuentro y no dio vueltas: “Estoy recaliente, preocupado por todo: por el resultado, por el juego, por las lesiones. Si no logramos un cambio rápido y contundente, hasta me saca las ganas de seguir”.
Encima, este domingo, golpeadísimo, debe afrontar el superclásico contra el puntero y entonado Almirante Brown. Pero como esto es fútbol y es imprevisible, nada asegura que el contrapuesto momento que atraviesan ambos equipos asegure ningún resultado.
Libre: Deportivo Millonario
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