Baltazar Leguizamón volvió a correr este fin de semana en la NASCAR O’Reilly. Fue el sábado, en la base aérea de Coronado, ubicada en el condado de San Diego, California.
En esta ocasión lo hizo con un auto un poco mejor que en su experiencia anterior: el Chevrolet Nº 42 de su nuevo equipo, el Young’s Motorsports.
Hay que tener en cuenta que para ingresar a la hermana menor de la NASCAR Cup estadounidense, además de obtener la licencia, cuesta conseguir un auto competitivo porque están ocupados por los habituales pilotos de la temporada y por su elevado presupuesto.
El nacido en Arrecifes y radicado en La Luisa manejó una máquina para estar entre el puesto 25º y 35º, lo hizo muy bien. “Lo que me pidió el equipo es que entregue el auto entero, que no me desespere”, anticipó Balta.
En las pruebas de clasificación, con sólo un ensayo previo, quedó 33º, puesto desde el que largó la carrera a 60 vueltas.
La competencia se dividió en tres etapas: dos de 15 vueltas y la última, de 30 giros en el semipermanente armado en la base naval ubicada en la costa del océano Pacífico.
En la primera etapa terminó 27º; la segunda la finalizó 28º luego de perder tres puestos por un toque que sufrió y del que se recuperó.
En la tercera, la más larga hasta el final de la carrera, pudo esquivar un múltiple accidente que lo hizo saltar hasta la 18ª posición. Y cuando estaba por conseguir un inesperado gran resultado, el motor de su auto se quedó en siete cilindros y debió abandonar. Había cumplido 41 de las 60 vueltas pactadas.








