Almirante Brown llegó al clásico con Huracán, el pasado domingo, en un buen momento futbolístico desde que tomó la conducción técnica Tingui Burgos, puntero junto a Villa Sanguinetti.
Pero el entusiasmo en la gente por este lugar al que volvió del entrenador que lleva sangre verdinegra, no hace olvidar los bajos rendimientos deportivos recientes y afrontó este choque en un momento especialmente muy duro para todo el club: el doloroso y pronto fallecimiento del joven Pablito de Zavaleta.
Por eso el homenaje que le hicieron en la formación inicial al querido exjugador y dirigente de Brown por tercera generación familiar, fue una muestra de identidad y sentimiento. Claro que querían ganarle al Globo, pero el Verdinegro significa mucho más que un resultado.
Tras la victoria por 2-0, Tingui le dedicó el triunfo a Pablo: “A toda la familia de Zavaleta por la dolorosísima situación que están atravesando y en especial para Pablito, un pibe sensacional. Si hubo alguien que no lo quisiera, es porque no lo conocía”, dijo el DT, emocionado.







