Eran otras épocas, pero ni en 1978 ni en el histórico 1986 con Diego Maradona. Tampoco, siquiera, en el reciente 2022 de Catar. Los arrecifeños salieron este miércoles a celebrar el triunfo de la Selección Argentina en la semifinal contra Inglaterra en mayor cantidad que incluso tras la obtención de las tres Copas del Mundo.
La historia de Malvinas, la épica con la que la Scaloneta resolvió el duelo, ganándolo 2-1 en diez minutos tras ir perdiendo, el primer partido de Lionel Messi contra los ingleses y, por supuesto, acceder a la segunda final consecutiva de un Mundial, sumaron sentimientos para un festejo multitudinario en Arrecifes.
No importó el día hábil, el horario en el que mucha gente volvió a trabajar luego del partido. Nada importó. La alegría y la emoción fueron absolutas y se expresaron con todo.
“Si no ganábamos, algunos iban a salir a decir un montón de boludeces”, reflexionó el capitán Lionel Messi, que ayer ratificó una vez más ser el mejor de la historia, por si hiciera falta.
Los argentinos tenemos el privilegio de contar con los dos mejores de la historia, sumando a Diego. Pero a lo que Messi se refería es que demostró que él también puede contra Inglaterra. Por las dudas, ¿vio?






