Con un golazo de Pardo, Villa le ganó 1-0 a Santa Lina y se consagró campeón del Clausura 2016 del fútbol arrecifeño.
Fue sólo eso, la jerarquía de Germán Pardo para aprovechar un error de la defensa rival lo que marcó la diferencia entre Villa Sanguinetti y Santa Lina en el Estadio Municipal. Es que el partido fue cerrado, dividido, muy mal jugado y con pocas ocasiones de riesgo claras frente a los arcos.
Pero Brissio cometió su única falla del partido, Minucci se metió en el área y generó un rebote que cayó en los piés de Pardo, fuera del área, para que éste le meta un derechazo que se clavó en el ángulo. Iban 4 minutos del complemento y hasta ahí no se habían sacado ventajas.
Lo que vino después fue la voluntad del equipo de Carlos Avalos para dejar hasta la última gota de esfuerzo en la cancha, aunque con muy poca claridad. Villa lo esperaba bien parado e intentaba alguna contra aislada, aunque muy poco. No obstante, sobre el final del encuentro, un par de intervenciones de Martín Díaz impidieron que Santa Lina llegue al empate.
Tercer título de Alfredo Gabilondo en su paso por Villa Sanguinetti. El entrenador más exitoso del fútbol de Arrecifes deja al rojo para volver a Obras Sanitarias, el club de sus amores y que hoy preside su hijo Patricio. El técnico que le deja a Villa no sólo esos títulos sino un trabajo serio y una camada de pibes que promete mucho. De hecho, éste era tomado como un año de transición y terminaron siendo campeones.
El torneo llevó el nombre de “Wichi Sanjurjo”, un emblema de Villa, un apasionado por el club en su tristemente corta vida. No había mejor equipo para llevarse este título.
Lo de Santa Lina es excelente. Perdió el título sólo por la intervención de un jugador “distinto”. Luego, no fue superado por Villa. Llegó a una final por primera vez en su historia y cayó con total dignidad, cerrando una segunda mitad de año destacadísima.
El público merece un párrafo aparte. El Estadio estuvo repleto de gente, con mucho colorido, banderas, globos, bombos, papelitos. Fue una fiesta y no se generó ni un solo incidente, ni una discusión. Todo se vivió con absoluta normalidad y grandeza tanto en el campo de juego como en las tribunas. Como debe ser. Pero lamentablemente estamos poco acostumbrados a esto.








