
Arrecifes es una de las pocas ciudades de la zona en las que no existe prohibición para el uso de pirotecnia. En 2016, la concejal Valeria Di Giovanni (Cambiemos) presentó un proyecto declarando a la nuestra “ciudad libre de pirotecnia” pero no prosperó por presiones de la empresa Cienfuegos, ante las que el Concejo Deliberante cedió.
Se terminó aprobando una ordenanza que -en su momento dijimos- no sirve para nada. Dice que está autorizada “hasta 82 decibeles”, límite de ruido que nadie sabe cuál es ni respeta. Y no se respeta porque en Arrecifes las autoridades no controlan: se vende libremente y se utiliza libremente.
De hecho, desde la Municipalidad no hubo absolutamente ninguna campaña de concientización contra la pirotecnia. Nada. Aún sabiendo sobradamente todos los perjuicios que causa en animales, en personas y en el medioambiente.
En San Pedro, Ramallo, Pergamino, Salto y Capitán Sarmiento, en cambio, y por citar algunos casos, rige la pirotecnia cero y se sanciona a quienes no lo cumplan.

PEDIDO POR RESPETO
En este tema, como en muchos otros, la política va a cotramano de la gente. Y es la sociedad la que se ve obligada a ponerse al frente ante la inacción de las autoridades.
Se sabe el luto por el que está atravesando nuestra ciudad por la destrucción de una familia ante un fatal accidente de tránsito. También la ola de suicidios que tristemente nos viene afectando. Por ello, una vecina (Mariela Berardi) inició una campaña en redes sociales para que en este fin de año evitemos la pirotecnia, no sólo por el daño que causa sino por respeto a las muchas familias que están sufriendo y que no tienen nada que festejar. Solidaridad, se llama. Una palabra tan sencilla como tan poco aplicada.
Lo hizo una ciudadana y está teniendo muchísimas adhesiones. Las autoridades, nada.








