La programación de la Finalissima entre Argentina y España, selecciones campeonas de América y Europa respectivamente, estuvo complicada desde el inicio. No había muchas fechas disponibles, por la disputa de las Eliminatorias para el Mundial 2026 y porque el equipo europeo se clasificó recién en la última fecha FIFA de 2025.
No obstante ello, por los millones de dólares aportados para este choque, se acordó que se juegue el 27 de marzo en Lusail, Qatar. Estaba confirmado hasta que la guerra en Medio Oriente complicó las cosas.
Ya sin Qatar como posibilidad, la UEFA (organizadora de la Finalissima en sus ediciones 2022 y 2026), propuso una alternativa inaceptable para la Argentina: pretendía jugarla con España como local, en cancha del Real Madrid, lo que la AFA rechazó de plano.
La segunda propuesta de la UEFA fue disputarla en dos partidos: el primero en Madrid y la revancha en Buenos Aires pero antes de 2028. Sin sentido.
La AFA contrarrestó con su intención de que se juegue en un país neutral, por lo que el organismo europeo optó por hacerlo en Italia el 27 de marzo. Entendiendo la Argentina que no iba a tener la debida preparación, aceptó Italia como sede pero propuso que sea el 31 de marzo, cuatro días después.
Ante esto, la UEFA se bajó de la organización y esta mañana emitió un comunicado oficializando la cancelación de la Finalissima y responsabilizando a la AFA de ello. La realidad es que ni España ni la Argentina querían jugarla tan cerca del inicio del Mundial en Estados Unidos, Canadá y México.







