Los arrecifeños sabemos que todo lo que se pueda decir de nuestros Bomberos Voluntarios es poco. Cada elogio es redundante. Son la institución ejemplar por excelencia de Arrecifes. Y además, también cumplen con una función social que nadie les pide pero que ellos sienten hacer.
En estos días corren a apagar uno y otro incendios de pastizales; muchas veces dos a la vez y a varios kilómetros de distancia. Salvan vidas en automovilistas atrapados en accidentes de tránsito. Se la juegan ellos en medio de llamas en domicilios, rescatando personas. Acuden a sacar animales de pozos o mascotas de altos árboles. Y ni hablar cuando durante días y días trabajan ante inundaciones o buscando gente perdida. O corriendo hasta para evitar suicidios.
Donde se los necesita, ellos están. Siempre.
Además, para esta Navidad se vistieron de Papá Noel con cascos de bomberos y recibieron a niños asombrados en el Cuartel, fueron al Hospital Municipal a visitar enfermos y al Hogar de Ancianos a llevarles un poco de compañía y alegría a los abuelos. También regalaron cascos y coronas.
Infinitas gracias a los Bomberos Voluntarios de Arrecifes. Por todo. Todo.















