En el mediodía de este sábado más de 2 mil personas, muchas acompañadas por sus bicicletas, se hicieron presentes en la Plaza Merced en reclamo de justicia por el crimen de Fernando Daniel Liguori.
La multitud de vecinos autoconvocados en la plaza principal de Pergamino manifestó pacíficamente su bronca, dolor e impotencia ante la falta de respuestas sobre los diferentes hechos delictivos que vienen sufriendo aquellos que con sus rodados recorren las calles de la vecina ciudad y los caminos rurales.
Desde el mástil de la plaza, los ciclistas destacaron que se trataba de una marcha pacífica, convocada al solo efecto de evocar la memoria de “Poroto” y manifestar el apoyo a su familia. Al tiempo que pedir justicia y solicitar que sucesos como este no se repitan.
Luego se dividieron en dos grupos. Uno de ellos caminando recorrió la Peatonal hasta Avenida de Mayo y otros en bicicleta realizaron el tradicional circuito de las cuatro avenidas para finalizar en San Nicolás y Avenida de Mayo con un aplauso cerrado.

EL ASESINATO
En la tarde del último jueves, un ciclista pergaminense fue asesinado de dos balazos mientras realizaba una salida recreativa junto a su esposa en el camino de tierra -paralelo a la ruta nacional Nº 8- que une Pergamino con Fontezuela. La víctima fue identificada como Fernando Daniel Liguori, de 52 años, quien desempeñaba funciones en el Juzgado de Familia de Pergamino.
De acuerdo a fuentes cercanas a la causa, a las 15:30 aproximadamente y mientras “Poroto” Liguori y su esposa Carolina Piperno circulaban en bicicleta en sentido Pergamino-Fontezuela, a unos 500 metros del predio de la firma Tamequ se les aparecieron dos sujetos que se encontraban ocultos entre las malezas con la intención de robarles. Ante esta situación intensificaron su marcha y uno de los malvivientes realizó entre cinco y seis disparos. Dos de los proyectiles impactaron en la espalda de Liguori (uno en un omóplato y el otro cerca de la cintura) provocándole la muerte. Una vez que el ciclista cayó abatido los ladrones se dieron a la fuga.

Fuente: La Opinión de Pergamino









