El último miércoles se volvieron a sortear dos de las 26 viviendas sorteadas el 5 de diciembre, que no fueron adjudicadas debido a que los beneficiados no cumplían con los requisitos exigidos.
La ganadora de una de estas casas, Marisa Scandalo, habló con Mónica Teves en el programa “El Colador”, por la 98.1, y se mostró muy emocionada:
“Cuando empezaron a salir las bolillas, cuando cayó el primer número: cuatro, y luego el siete… ¡El corazón se me salía del pecho! Y cuando cayó el ocho me abracé con mis hijos, llorábamos y gritábamos de alegría… ¡Después de tantos años de lucha, tengo mi techo!, decía una y otra vez… No lo podía creer. No lo puedo creer todavía”, contó Scandalo.
“Mi vida es una vida de lucha, siempre fue así. Ha sido difícil, pero siempre anduve con la cabeza alta, por mis hijos. Y el sueño siempre ha sido tener una casa para ellos. Vivo y trabajo para ellos.
Yo soy así, simple. Siempre trabajé, pero lo que gano sólo me alcanza para comer, nunca pude hacerme una casa, es imposible comprar un terreno y hacerse una casa. No todos tenemos las mismas oportunidades.
Averigüé por los préstamos Procrear de la Presidenta, pero no tengo recibo de sueldo y no pude ingresar a eso.
Trabajo de lo que sea, cuido abuelos, trabajo en Todd… Ahora esto es mío, y nadie más me va a echar de este lugar, porque es mío.
Siempre he vivido como agregada. He alquilado, pero cuando me quede sin trabajo no pude alquilar más. Hoy vivo en un lugar prestado donde cada día es mas duro permanecer.
Ésta es la segunda vez que Dios me bendice, me estira su mano y me dice ‘acá estoy’. La primera vez fue cuando uno de mis hijos tuvo una enfermedad grave y me lo salvó un médico de acá, de Arrecifes…
Los pocos muebles que tengo se han destruido de tanto andar de lado en lado. Ahora será mi última mudanza…
Yo estoy de telefonista en un remis y trabajo en una fábrica de plástico en Todd. Y vendo planes, hago cobranzas, lo que sea para llevar un peso a mi casa y que no falte nada.
El 2013 comienza de una manera diferente, una nueva etapa. Ahora voy a ir hasta el barrio y ver donde está la casa número 9, porque todavía no la vi. Estoy muy feliz, mi corazón está hoy plenamente feliz. Tengo una gran emoción, dicha y he llorado mucho agradeciendo poder tener el techo propio. Gracias enormes a todos los que hacen posible que quienes no tenemos la oportunidad de tener una casa, podamos acceder a la vivienda propia.
Gracias a la Municipalidad, gracias a vos por darme este espacio (El Colador). No me cansaré de repetirlo: ¡Gracias, gracias!”








