El título es el de la nota del diario Perfil en la que habla del arrecifeño Joaquín Galván, quien cuenta su experiencia en Israel en medio de un clima de guerra. Respecto de Muyi, el periódico capitalino publicó:
Joaquín Galván tiene 27 años, nació en Arrecifes y juega en el Bnei Yuda desde 2008. Vive en Tel Aviv y también se asustó. La habitación-refugio en la que ponía los juguetes de sus hijas y todo lo que le sobraba tuvo que ser modificada: ahora, el cuarto del pánico, como lo llama, tiene colchones, botellas de agua y algo de comida. Y comenzó a usarlo. “El viernes pasado escuchamos una explosión grande. Escuchamos la bomba. Salí del edificio y vi gente en pánico, un chico gritaba que había sido en Tel Aviv. Después sonó otras veces, hasta una o dos por día. Teníamos un minuto y medio para cerrar las ventanas y meternos los cuatro ahí”, detalla.
Galván se refiere a su esposa, Pamela, y a sus mellizas, Sofía y Clara, de dos años y medio. Después de cinco años en la ciudad, la situación lo sorprendió: “Este debe ser uno de los países más seguros, yo nunca había sentido miedo. Igual, pese a lo que pasó, la gente seguía haciendo vida normal, para ellos esto es natural. Nosotros sentimos un pánico feo. Porque te avisan con las alarmas, pero vos no sabés si va a caer o no y tampoco dónde”.
Cuando ocurrió el ataque al colectivo, Galván estaba entrenándose: vio pasar varias ambulancias y autos de policía e intuyó que algo había pasado. Dice que sólo pensó en irse de Israel en esos momentos de temor. Ahora está más tranquilo porque se firmó la tregua. “Jugué con judíos y con árabes y nunca tuve problemas. Este es un lugar muy loco y con gente muy fuerte mentalmente. Los dos pelean por lo que creen”, cierra.









