Norberto Fontana (Chevrolet Cruze) venía de ganar en su debut en el Super TC 2000, manejando por primera vez un auto de esas características y tras dos años de haberse bajado del TC 2000. Ya sorprendió allí, en la primera del año en Rafaela.
Este fin de semana se corrió la segunda del año del STC 2000, en Viedma. Pero para el Gigante de Arrecifes era casi imposible repetir la victoria, ya que por el extraño sistema de penalizaciones de la categoría, el ganador de la carrera anterior debe penalizar 16 puestos en la largada. Norberto clasificó 3º y, en consecuencia, lo mandaron al puesto 19º. Ah, perdón… ganar era casi imposible para cualquier mortal, menos para Fontana.
El arrecifeño comenzó a escalar en su serie y avanzó hasta lograr el 12º lugar de partida en la final. Y la carrera principal tampoco arrancó demasiado bien para él, ya que apenas iniciada debió tirarse al pasto para esquivar al Bebu Girolami y no pegarle.
Pero, corriendo desde atrás y con un estilo agresivo, el que más le gusta y mejor le sienta, Fontanita empezó a voltear muñecos. En tándem con Agustín Canapino (Peugeot 408), los arrecifeños protagonizaron la mayor ofensiva de la carrera: el tetracampeón de TRV6 escaló 18 lugares y el ex Fórmula 1 adelantó a 11 autos. Para el Titán no fue fácil, ya que en la segunda mitad de la prueba se topó con Mariano Werner (Fiat Petronas) y debió conformarse con la quinta posición.
Agustín había hecho la pole el sábado, por paliza, pero un problema mecánico en su serie lo obligó a abandonar y a largar último la final.
Fontana volvió a ganar, claro, con un auto velocísimo y un manejo en altísimo nivel. Nadie lo creía, salvo él. Un monstruo.
Completaron el podio Facundo Ardusso (Fiat) y Guillermo Ortelli (Renault).









