La presencia de arsénico en el agua de consumo, tanto sea de red como de pozo, afecta a centenares de miles de personas en Argentina y plantea un desafío urgente para la salud pública, según una reciente actualización del relevamiento realizado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
La provincia de Buenos Aires es la más comprometida del país, con 66 de sus 135 municipios afectados por valores de arsénico medios o altos.
En el caso de Arrecifes, desde el último estudio, realizado en 2022, se registró un incremento considerable de arsénico detectado en el agua. Esto significa que nuestro distrito pase de nivel amarillo (medio) a rojo (alto) siendo uno de los 17 municipios más afectados del territorio bonaerense.

Los testeos realizados durante el último año advierten de una situación delicada en cuanto a consumo de agua en Arrecifes y en Viña. El nivel rojo (más de 50 ppb -partes por mil millones -o µg/L -microgramos por litro-) en que se lo ubica recomienda directamente “no consumir” el agua “para ingesta directa ni cocción de alimentos”.
De nuestra región, también aparecen en rojo Pergamino y Junín; mientras que Baradero, San Antonio de Areco, San Andrés de Giles, San Nicolás y San Pedro tienen niveles medios de arsénico en el agua (amarillo). Otros distritos vecinos como Salto, Capitán Sarmiento, Carmen de Areco y Ramallo registran el agua en óptimas condiciones de potabilidad.

Números amarillos y rojos
Para saber la clasificación que utiliza el ITBA, hay que tener en cuenta dos rangos: entre 10 a 50 ppb (partes por mil millones) o µg/L (microgramos por litro) se está bajo nivel amarillo. “Precaución, en la cual el consumidor debe completar estudios para decidir si consumiendo agua con estos valores se aumenta la posibilidad de desarrollar cuadros de enfermedades”, sostiene la nomenclatura del estudio.
Por otro lado, cuando el resultado del test supera los 50 ppb ya se ingresa en la fase más crítica. “No consumir para ingesta directa y cocción de alimentos. Reemplazar por otra fuente de agua segura”, advierte el informe.
Pero el estudio del ITBA no solo abarca muestras del último año, sino también casos que se remontan a más de una década atrás (por ejemplo Pergamino, también en rojo) y pueden generar cierta confusión a la hora de analizar el diagrama provincial del arsénico. Estos viejos valores -que se acumulan a las mediciones más actuales- pueden variar con el paso del tiempo (por ejemplo, nuevas tecnologías en tratamientos de aguas), lo que deriva en nuevas “zonas en rojo” y evita una nueva recategorización, con su consecuente remapeo dinámico.

Cómo se hizo el mapeo del ITBA
El diagrama elaborado por el Instituto Técnológico de Buenos Aires recopiló más de 350 muestras de fuentes subterráneas y superficiales de las áreas con mayores concentraciones, que se ubican en la llanura chacopampeana, abarcando extensas zonas de Buenos Aires, Córdoba, el sur de Santa Fe y sectores de La Pampa.
Para realizar este monitoreo fue vital la colaboración ciudadana. El ITBA recibió muestras de agua de casi todo el país, envasadas en una botella plástica chica de agua mineral. La misma debía ser entregada en Iguazú 341, entre las 8 y las 18, remitidas al Laboratorio de Ingeniería Química y Medio Ambiente (LIQMA), rotuladas con nombre y apellido y, previamente, habiendo completado el formulario que se muestra aquí.
Las consecuencias del arsénico en el cuerpo humano
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la exposición prolongada al arsénico inorgánico, presente de forma natural en aguas subterráneas, según la OMS, afecta a unas 140 millones de personas en al menos 70 países, superando el valor guía provisional de 10 microgramos por litro (10 µg/L).
El problema, que se extiende por vastas regiones del país pero tiene un foco principal en PBA, expone a un sector de la población a varios tipos de enfermedades. En caso de falta de tratamiento, el individuo podría desarrollar -según informa el sitio oficial del ITBA- patologías como “el cáncer de pulmón, cáncer de laringe, tos crónica y/o persistente y fibrosis pulmonar”. Además, la ingestión continua de agua contaminada con arsénico deriva en el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), una enfermedad que se manifiesta con lesiones cutáneas, problemas respiratorios y hasta distintas enfermedades cancerígenas.
Fuente: Infobae









