El mundo del boxeo y del deporte en general llora la muerte de Alejandra “LocomotoRa” Oliveras, a los 47 años de edad. La popular pugilista había sufrido un ACV hace 13 días, fue operada de urgencia al otro día y no logró recuperarse. Desde la nada logró todo y se transformó en un ejemplo.
Locomotora Oliveras fue una de las figuras más emblemáticas y queridas de nuestro pugilismo y su deceso deja un vacío inmenso pero también un legado imborrable de perseverancia, lucha y gloria.
Alejandra Marina Oliveras nació el 28 de enero de 1978 en El Carmen, Jujuy. Desde muy chica, su vida estuvo marcada por las dificultades y la necesidad de salir adelante. Creció en un contexto humilde, lo que habría forjado en ella un carácter fuerte y una determinación inquebrantable.
Antes de ponerse los guantes de boxeo, su verdadera pasión, trabajó incansablemente en diversos oficios, demostrando desde joven una resistencia admirable frente a la adversidad. No fue una vida fácil, y cada obstáculo la preparó para lo que vendría en el ring.
Su incursión en el boxeo no fue casualidad. Fue una elección, una búsqueda de un camino para canalizar esa energía desbordante y esa sed de superación.
En paralelo, con el tiempo, se convirtió en madre y sus hijos fueron una fuente constante de motivación para seguir adelante, para darles un futuro mejor. La “Locomotora” no solo peleaba por títulos; peleaba por su familia, por sus sueños, y por demostrar que con esfuerzo y dedicación, todo es posible.
OCHO VECES CAMPEONA DEL MUNDO
La carrera de La Locomotora es, sin dudas, una de las más ricas y laureadas del boxeo femenino argentino y mundial.
Con un récord profesional de 33 victorias (15 por nocaut), 3 derrotas y 2 empates, “Locomotora” dejó una huella imborrable, consagrándose cuatro veces campeona mundial en distintas categorías, un hito que la posiciona entre las más grandes de todos los tiempos.
Su debut profesional fue el 8 de agosto de 2003, y desde ese momento tuvo un ascenso meteórico. Su estilo agresivo, su pegada potente y su corazón de leona rápidamente la hicieron merecedora del cariño del público. No pasaba desapercibida, cada una de sus peleas era un espectáculo.
El primer gran hito llegó el 20 de mayo de 2006, cuando se consagró Campeona Mundial Supergallo AMB al vencer por decisión unánime a Jackie Nava en Tijuana, México, en una pelea memorable que aún resuena entre los fanáticos. Y no es para menor, fue un enfrentamiento histórico, un choque de trenes que demostró la calidad y el coraje de ambas pugilistas.
Luego de perder y recuperar el título Supergallo, Oliveras se embarcó en la búsqueda de nuevas conquistas en categorías superiores. Su ambición y su capacidad de adaptación eran notables.
El 12 de agosto de 2011 se consagra campeona mundial de peso pluma de la WBA, al vencer a Liliana Palmera, en Río Cuarto y el 5 de enero de 2012 obtiene el título mundial de peso pluma de la WBO, tras ganarle a Jessica Villafranca en San Antonio de Areco, título que defendió exitosamente cinco veces.






