
En el último año de la segunda gestión consecutiva de Daniel Bolinaga como intendente (2007-2015), sus mayores adversarios políticos ya no eran los radicales sino otros dos peronistas: Tana Di Palma y Jorge Eterovich. La primera había llegado a la función pública de la mano del propio Boninaga y el referente del Frente Renovador acababa de ser su aliado, cuando el tres veces intendente visitó por un tiempo las filas de Sergio Massa.
Hoy parece repetirse una foto similar con el actual oficialismo arrecifeño, en una historia política que viene siendo cíclica.
La gestión municipal que encabeza Javier Olaeta considera como sus mayores “enemigos” no a los peronistas sino a dos “astillas del mismo palo”: Sebastián Reigosa y Fernando Bouvier.
En su primera incursión política, Olaeta ingresó al Concejo Deliberante junto con Reigosa, dentro de un Frente Progresista Cívico y Social que los tuvo como primero y segundo candidatos a concejal, tras la ajustada victoria del Negro sobre Seba en las internas. Compartieron el bloque durante dos años hasta que Olaeta se consagró intendente. Hoy el activo y comprometido trabajo de Reigosa como concejal, controlando celosamente al Ejecutivo, lo posiciona como “el menos querido” por el oficialismo.
Entre los dirigentes que el equipo de Olaeta “tiene en la mira”, Fernando Bouvier no se queda atrás. Pese a las respetuosas declaraciones públicas del Intendente hacia él, lo cierto es que al referente del PRO el gabinete municipal y los concejales radicales “no lo quieren ni medio”.
La relación entre quienes compartieron Cambiemos en Arrecifes desde 2015 comenzó a resquebrajarse cuando Bouvier se animó a hacerles interna el año pasado. Si bien perdió sin atenuantes contra el equipo municipal, su elección no fue mala, pero las heridas no pudieron curarse.
En el inicio del nuevo período legislativo, Fernando Bouvier primero resolvió conformar un interbloque dentro del Concejo y hace poco se separó directamente de los representantes radicales de Juntos. El mayor enojo del Ejecutivo hacia él se dio cuando el líder del PRO en Arrecifes no apoyó la última licitación municipal cuestionada de ocho cuadras de asfalto en Villa Sanguinetti. Con el voto de Bouvier hubiera sido aprobada, sin embargo el abogado y docente de la Escuela Agropecuaria se abstuvo.
Las elecciones de 2023 serán otra historia. Hay mucho camino por recorrer y todo puede pasar. Olaeta, sin dudas, volverá a ser candidato yendo “por la heróica”, para conseguir tres gestiones consecutivas como intendente, algo que no existe en la historia arrecifeña; ni siquiera del mismo partido político desde el retorno de la democracia. El Frente de Todos jugará su juego y ni se sabe si Reigosa o Bouvier serán candidatos, ya que a ambos les quedarán dos años más como concejales. Pero hoy son “los enemigos públicos número 1 y 2” del Ejecutivo, y ambos de origen radical.









