(Por la Lic. Yanina Cotarelo) En el mundo de la juventud masculina donde la ebullición hormonal domina, él responde con erecciones muchas veces incómodas, porque aparecen en todo momento, incluso en menos deseados, haciéndolos pasar mucha vergüenza y tensión.
Lo que predomina en esta etapa es el deseo y la excitación. El sexo es una necesidad fisiológica y también le brinda reconocimiento de macho entre sus pares. Cualquier situación de fricción, la presencia de un escote, una minifalda, un pantalón ajustado, una mirada, están intensificadas por la actividad hormonal, que responde de manera casi inmediata.
Es el comienzo da la vida sexual, así que los chicos primero requieren satisfacer las necesidades producidas por el estallido hormonal.
Algunas chicas sólo tienen sexo si están enamoradas y otras tienen sexo como satisfacción de la excitación.
El afecto, sin dudas, es importante para las chicas. La mujer es receptora en la penetración sexual y el recibir placer se liga a recibir afecto. Y si bien se puede tener sexo sin amor, la mujer vivencia una sensación de vacío cuando es sólo sexo. Algunas son más conscientes que otras de ese vacío. Las que tienen registro consciente repiten la acción buscando sexo por doquier, aunque lo que verdaderamente buscan es el afecto; el verdadero placer sexual llega después.
La aceptación y el reconocimiento de los pares es muy importante. El macho que tiene sexo con todas es, para todos y sin lugar a dudas, un campeón. Y las chicas quieren convertirse en la inolvidable, en la mejor.
Mientras el varón disfruta del sexo y comprende lo que le pasa, las chicas en la primera etapa de su sexualidad nos encontramos con enigmas a descubrir ya que nada es tan claro para nosotras.
Algunos esperan que les llegue el amor para tener su primera relación sexual. Per para esto deben resistir a la presión de grupo que los incita permanentemente a tener sexo como sea. Si lo podés conseguir por tus propios medios, mejor y si no, pagá para tenerlo.
Todos concuerdan en que lo esencial es el sexo y es una necesidad. Y el amor puede estar o no estar, para nada es condición. Pero también concuerdan en que el amor hace que se sienta distinto y que el trato para con la mujer sea distinto, ya que en ese caso le hacen el amor.
Hacer el amor no es lo mismo que tener sexo. En la etapa adolescente no es muy importante para la mayoría, y a medida que van pasando los años el amor se vuelve más importante. Esto coincide con que las hormonas se tranquilizan.
El afecto y el sexo son dos aspectos totalmente diferenciados en el género masculino. Ellos dicen: “El sexo es sexo y si hay amor mejor”. En el mundo femenino la sexualidad está unida al afecto y cuando éste no está presente, deja rastros.
Cuando los chicos se enamoran, el amor atraviesa todo y son verdaderos devotos de sus sentimientos hacia esa chica.
Un adolescente enamorado puede intentar todo en la intimidad sexual con su novia. Por supuesto que la personalidad y la predisposición de ella es fundamental. En muchos casos son las chicas mas sueltas que los varones en materia sexual. O puede sentir que la ama tanto que con ella hace el amor y sus necesidades de sexo salvaje las satisface con otras chicas.
El sexo y el amor se interceptan todo el tiempo y son la base de la vida adolescente, contrastando fuertes vivencias que quedan a fuego a lo largo de la vida.
Lic. Yanina Cotarelo | Psicóloga – sexóloga
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