“Ana no duerme, espera el día; sola en su cuarto, Ana quiere jugar”… Luis Alberto Spinetta escribió este clásico el rock nacional (uno de los tantos que hizo) cuando tenía más o menos la misma edad que Anamari Solanés Dominé. Ella, obviamente, aún no había nacido; pero parece dedicado a lo que sintió y vivió la talentosa joven arrecifeña cuando se enteró de la muerte del Flaco.
A partir de allí, Anamari no durmió. Sola en su cuarto se puso a jugar con la idea de hacerle un tributo al ídolo y esperó la llegada del gran día.
El último sábado, en la Taberna Baska, un grupo de jóvenes músicos de alma se juntaron para concretar ese homenaje. Y fue un lujo, un auténtico derroche de talento y pasión. El público acompañó, aplaudió a rabiar y se emocionó. A tal punto resultó exitoso el Tributo a Spinetta que tuvieron que repetir la función el domingo.
Describir en palabras el magnífico show que ofrecieron estos chicos, sinceramente nos queda grande. No somos capaces de hacerlo. Sólo nuestra felicitación y admiración a jóvenes artistas con un talento y un enorme sentimiento por lo que hacen. La música se sintió más allá de los oídos; se sintió en el alma, con esa vibra que no se ve ni se oye pero que conmueve.
Sería un placer si lo repitieran. Sería un placer para la gente que no lo vio y que no los conoce, descubrir la capacidad de estos pibes que afortunadamente siguen haciendo de Arrecifes una fábrica de talentos musicales.





